"El poder de la realización de los niños se encuentra en la magia de sus posibilidades" Ariana Isabel

Hernández Domínguez

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ESPECIALISTA FACILITADOR DE RESILIENCIA

Ariana Isabel Hernández Domínguez

Facilitadora / México

ARISHE-FACRES1820-MEX-P021

Vigencia: 2019-2020

Proyecto de Acreditación:

"pendiente"

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Mi historia con la resiliencia

Ariana Isabel Hernández Domínguez

Facilitadora / México

 

Desde pequeña me desarrolle en un ambiente con muchas adversidades, entre ellas con la primera que me encontré fue con la ausencia de mi padre, hija de madre soltera, sin embargo, ella tenía una relación de pareja con un señor que en una ocasión tuve que presenciar una discusión entre ellos, él quiso golpearla y mis tías la defendieron, una de ellas le mordió la mano para que dejara a mi madre. Son muchas situaciones y personas quienes han marcado mi vida tanto positiva como negativamente, pero hoy me gustaría contarles acerca de la más positiva que tuve a lo largo de mi vida y por la cual considero muy importante para mi la resiliencia, puesto que, al cumplir los 5 años mi madre emigró al extranjero con el fin de darme mejores condiciones de vida. Por ello, desde ese momento una de mis tías se quedó a cargo de mi, ella tenia un hijo de 3 años, mi primo, que al igual que yo le tocó vivir y crecer sin la figura paterna, con él viví muchos momentos tanto hermosos como tristes, pues mi tía nos golpeaba por no entender la tarea, por manchar una hoja o solo a veces por estar riendo y jugando. Para mi esa situación fue la que poco a poco cambió mi perspectiva de vida, y con mi primo quedamos en que seríamos hermanos, compartimos todo lo bueno y malo que nos pasaba, lo que sentíamos al ver a otras personas con papá y mamá. Yo era la mayor y por lo tanto quién tenía que defenderlo a él era yo, no me importaba si los golpes eran fuertes, mientras a mi hermano Dani no le tocara todo estaba bien a mi parecer. Las cosas continuaron de esa manera durante varios años, hasta que un día los golpes se fueron, pero llegó el abandono de ella, mi tía a quién a pesar de todo considero como mi madre, pues ella comenzó a acudir a unas conferencias del tan famoso Herbalife, por lo cual, nos dejaba en casa desde que salíamos de la primaria y regresaba por la noche. Durante ese tiempo, mi hermano y yo nos poníamos a dibujar para ella, para que cuando ella llegara estuviera feliz con nuestros regalos.

 

A veces, no teníamos que comer, de suerte en algunas tiendas nos apoyaron con alimentos y a la semana los pagamos. Al llegar a la secundaria, fue un momento muy complicado para mí, pues tenía ideas suicidas, baja autoestima y depresión. Lo único que hacia era refugiarme en mis actividades escolares, pues ahí era donde descargaba de alguna manera todo el dolor que sentía, poco después terminé mi último grado en la secundaria e ingreso mi hermano Dani, pero él solo fue a clases un año, después se salió porque no le gustó estudiar y comenzó a trabajar a los 13 años en una tienda de abarrotes. Poco tiempo después, mi hermano comenzó a beber alcohol y posteriormente a consumir drogas, se integró a una banda y en diversas ocasiones no llegaba a dormir a casa y algunas veces al amanecer llegaba golpeado o se encontraba en la cárcel por hacer desorden en la vía pública. Por ese motivo, decidí estudiar psicología con el objetivo de entender lo que le sucedía y ayudarlo a enfrentar las dificultades que se nos habían presentado desde niños.

 

Sin embargo, a los 20 años se casó y tuvo su primer hijo a los 21, un día logramos comprar un pequeño carro, él estaba muy feliz, a todos lados le gustaba salir con el carro, pero un día salió con sus amigos, bebieron alcohol y esa noche él tuvo un accidente, en el cual perdió la vida. Cuando me informaron que él había fallecido no sabia que hacer, quería que solo fuera una pesadilla, mi hermano, la única persona con quién podía enfrentar está vida no era posible que hubiese dado su último respiro, ese ha sido el día más triste de mi vida, su bebé apenas había cumplido un año, mi sueño era verlo crecer al lado de su papá y mamá, tal cual no pasó con nosotros y queríamos que esa historia no se repitiera más. Sin embargo, no tuve más que esforzarme y continuar adelante por mi tía, mi sobrino y yo. Desde entonces cada día me enfrentó a una vida sin él, pues entre los dos buscamos la manera de enfrentarnos a los problemas que teníamos. Por otro lado, cuando él falleció estaba cursando el quinto semestre de la licenciatura, no tenía ánimos de continuar quería abandonar mis estudios, sin embargo, en el estado donde vivo las condiciones de empleo son desfavorables, por lo cual, continué con mis estudios para así poder trabajar en algo más seguro, pues mi tía y sobrino necesitaban de mi. Después de un año, mi único abuelito quién era mi fuerza para continuar tuvo un accidente en mi casa, por lo que tuvieron que hacerle una cirugía, a raíz de entonces comenzó a deteriorarse su estado de salud, meses después falleció.

 

Es por ello por lo que para ser personas resilientes es algo esencial para la vida, sin importar a las situaciones que nos enfrentemos, todos debemos de tener esa capacidad de reponernos ante la adversidad. Actualmente, soy facilitadora del proyecto CONFIO, el cual me ha permitido aprender muchas cosas, pues mi labor es dar talleres a niños de 6 a 12 años con el propósito de que cada uno pueda crecer sin violencia, es a partir de aquí donde he observado que más que un ambiente sano para el adecuado desarrollo humano en la infancia, es importante que la niñez desarrolle habilidades resilientes, pues en muchos casos de niños víctimas de violencia familiar logre observar que existen estas habilidades pero es necesario reforzar, por ello estoy aquí, para aprender todo aquello que tiene que ver con la resiliencia y poder llevarlo a la práctica en este proyecto, de tal manera que se puedan evitar situaciones como las que vivió Dani que anteriormente me atreví a contarles.

 

Mi único deseo es que la niñez tenga las herramientas y habilidades necesarias para enfrentar cualquier tipo de adversidad y sobre todo sobreponerse a ella, sin que pueda dañar al adulto que en un futuro será cada uno, pues durante la implementación de los talleres, niños y niñas expresaron algunas de sus experiencias con relación a la violencia que reciben de sus padres y en otros casos de sus compañeros de clase, por tal motivo, es indispensable desde mi punto de vista que desde la infancia el ser humano aprenda a ser una persona resiliente y así tener un adecuado desarrollo humano. Pues a partir de lo que me ha tocado vivir, comprendí que la resiliencia es de gran utilidad para poder enfrentar las diferentes situaciones de la vida, independientemente de las personas y el ambiente en el que nos encontremos.

 

Diplomado e Insignia

Facilitador en Resiliencia

"El compromiso, dedicación y visión de Harumi es proporcional a su capacidad de encontrar soluciones en donde sólo se ven problemas" Fernando Hernández Avilés