"El poder de la realización de los niños se encuentra en la magia de sus posibilidades" Harumi Chong

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ESPECIALISTA FACILITADOR DE RESILIENCIA

Irma Cecilia Rojas Bautista

Facilitadora / México

HABECH-FACRES1820-MEX-P023

Vigencia: 2019-2020

Proyecto de Acreditación:

"Resiliencia aplicada en niños"

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Mi historia con la resiliencia

Irma Cecilia Rojas Bautista

Facilitadora / México

 

Para describir de qué manera se relaciona mi vida y mi trabajo con la resiliencia, les comparto un poco de la historia de mi vida.

 

Mi nombre completo es Irma Cecilia Rojas Bautista, y era de ese tipo de persona que pensaba y estaba convencida de que no servía para nada, que era una inútil, a pesar de siempre estar esforzándome en estudiar y aprender algo, mis hermanos eran muy buenos para convencerme de que no servía para nada, pensaba que lo mejor para mí era que otros tomaran las decisiones por mí, lo cual ahora veo que era muy cómodo, pues eso me libraba de tomar responsabilidades, y así  tenía a quien culpar siempre, sentía que nadie me quería, ni siquiera mis papás, a los 13 años fui víctima de abuso sexual y nunca dije nada; para que, si sentía que a nadie le importaba, sólo me enfocaba en lo que tenía que hacer en esa edad que era estudiar, nunca fui la mejor estudiante, pero desde luego que ponía siempre mi mayor esfuerzo, (por lo menos por ese lado me tenían que querer), nunca di problemas, a los 14 años comencé a refugiarme en la biblioteca de la escuela dónde la bibliotecaria fue un gran apoyo para mí durante los tres años de bachillerato, me comencé a sentir útil en algo, puesto que le ayudaba siempre con los libros, posteriormente me refugie en grupos de la iglesia, dónde conocí grandes seres humanos que me apreciaban y valoraban por quien era yo (más sin embargo me seguía sintiendo inútil y víctima de todas las circunstancias), pero en esta etapa fue una tremenda confusión en mi vida, (misma que se prolongó por muchos años), yo quería ser cómo fulanito o perenganito, quería ser tan inteligente, bonita o popular como lo eran los demás y me la pasaba comparándome con otros y me empecé a sentir peor, porque no tenía una identidad propia, a los 19 años (una etapa maravillosa) conocí a un hombre extraordinario y sorprendente, que más tarde se convirtió en mi novio, él siempre me apoyó mucho, nunca me dejaba sola y siempre me sentía protegida a su lado, también conocí a una maestra increíble además de hermosa, ella fue mi maestra en ingeniería y posteriormente ella misma me consiguió una beca para estudiar danzas polinesias, misma clase que ella impartía, ese tiempo fue maravilloso, porque al fin estaba siendo yo alguien con identidad y algo propio, no por imposición, si no por gusto, empecé a creer que realmente podía hacer algo y alguien, incluso por momentos me llegué a sentir bonita, incluso me enderezaba un poco más al caminar (más sin embargo siempre arrastraba los pies al caminar) sentía que podía tener responsabilidades propias, ya que la maestra con el tiempo me dejaba encargado el grupo de las niñas y yo les daba la clase incluso en ocasiones a las grandes durante mi carrera y posterior a la misma ella fue un gran pilar y un gran ejemplo.   

 

Terminé mi carrera y lo poco que había logrado conmigo   misma se vino abajo nuevamente ya que durante mis prácticas profesionales nuevamente fui víctima de abuso sexual, y aquí volví a retroceder, llegué a mi casa me quite la ropa que traía la tire a la basura, me metí a bañar, me talle y me talle y salí del baño fingiendo que no había pasado nada y me fui a la maestría, (sentí vergüenza, asco, coraje y no sé cuántas cosas más) para que hablaba, si en la primera ocasión en mi casa sabiendo alguien lo que había pasado no habían hecho nada, creí que en esta ocasión, tampoco importaría. Ese mismo día terminé mi relación con mi novio, sin darle ni una sola explicación. Mi mismo jefe de las prácticas se la pasaba invitándome a salir, incluso me conseguía una base en la institución si me acostaba con él, así que deje de verle lo bonito a la vida. Terminé mis prácticas a los pocos días y decidí que era mejor quedarme en mi casa  y no volver a salir, ya que solo era un objeto sexual sin valor.

 

Con el paso de los días mi novio que fue muy insistente me convenció de hablar, hablamos mucho, mucho, yo lloré por horas, y por días mientras estaba con él, era lo único que hacía, tuve que contarle todo a mi maestra porque ella no entendía porque me encerraba, y de verdad entre ella y mi novio hicieron labores titánicas para sacarme adelante.

 

Honor a quien honor merece por ser parte de mi vida, estar conmigo en  los momentos más difíciles y ser los pilares que me sostuvieron,  Maestra Ing. Rosaura Pineda Armendáriz y el hombre más valiente fuerte y comprometido del mundo Francisco Javier Rubio Andrade.

 

Éste último es el mayor ejemplo de resiliencia que hay para mí en mi vida, y se pueden preguntar cuál es el motivo de tal admiración y tanto reconocimiento a Él, pues porque a los 17 años estaba lavando su carro afuera de su casa y ocurrió un accidente, donde una persona en estado de ebriedad lo atropelló y lo prensó con su carro, y todavía lo arrastró como 100mts., resultado de ese accidente? Perdió ambas piernas ambas arriba de la rodilla, ¿pronóstico de los doctores? Una vida gris y poco fructífera sin metas ni ambiciones. Pero la bendita fortuna de encontrar seres humanos dispuestos a apoyar, hacen de una vida que pinta para ser miserable, se convierta en una vida hermosa y llena de color, desde luego que ambos salimos adelante, no digo que fue fácil, pero el tener apoyo incondicional es maravilloso.   Desde luego que me casé con él, después de 5 años 4 meses de noviazgo, tenemos una casa, 3 hijos maravillosos y él tiene un trabajo no somos económicamente ricos, pero aún con altibajos tenemos y formamos  una hermosa familia desde hace ya casi 24 años.

 

A mí me costó mucho trabajo descubrir quién era, tuve que trabajar en mí misma por mucho tiempo, no era suficiente el saber que tenía personas que me apoyaban, si yo no creía en mi misma y que era capaz de hacer, no cabe duda que mucha creencias negativas las llevaba tatuadas en mi mente y en mi corazón, llegué a sentir que sin mi marido yo no valía nada, y aunque me tardé bastantes años en descubrirme (39 años)ahora me siento más feliz y plena conmigo misma. Desde luego que me caigo y me tiro al piso, pero la diferencia es que ahora reboto y no me quiebro, aprendo de lo que me pasa, en ocasiones tengo éxitos y en otras obtengo aprendizajes.

 

A partir de que yo me descubro, comienzo a levantar los pies al caminar, comienzo a dar clases de hawaiano y tahitiano en un un colegio con niñas de kínder, también comencé y terminé ahora sí una maestría, pero esta vez fue en procesos de desarrollo humano, lo cual me permite dar talleres y ayudar a otros seres humanos a descubrir todo su potencial que llevan dentro y descubrir todo el mundo de herramientas que tienen para salir adelante.

Es importante darnos cuenta que siempre habrá por lo menos un ser humano dispuesto a apoyarnos de manera incondicional, y que es muy importante el autoconocimiento para llegar a tener una autoestima saludable empezar y reconocer el amplio abanico de guiones positivos   que podemos generar en nuestra mente  y que nos pueden ayudar  para resolver algún conflicto o trauma, de manera de poder convertir la caída en impulso en vez de ignorar el desafío y convertirse en víctima.

 

Estoy convencida de que todo ser humano puede salir adelante por  muy grande que sea su trauma, quizás sea poco fácil, pero siempre y cuando haya voluntad, éste saldrá adelante tarde o temprano.

Diplomado e Insignia

Facilitador en Resiliencia

"El compromiso, dedicación y visión de Harumi es proporcional a su capacidad de encontrar soluciones en donde sólo se ven problemas" Fernando Hernández Avilés